No dudo yo, señor, que os dé licencia

De llegar á sus piés.

D. Ber.

¡Es piedra rara!

¡Qué fondo! ¡qué caudal! ¡qué limpia y clara!

Aquí, divina Leonor, (Llégase á ella.)

Ha llegado un mercader,

En cuya mano has de ver

Joyas de grande valor,

Ricas, costosas y bellas.