D. Luis.

Estas fueron sus razones,

Mira si hablaban conmigo:

«Yo me firmé rendida ántes que os viese,

Y vivo y muerto sólo en vos estaba,

Porque sola una sombra vuestra amaba;

Pero bastó que sombra vuestra fuese.

»¡Dichosa yo mil veces, si pudiese

Amaros como el alma imaginaba!

Que la deuda comun así pagaba