Y con un semblante alegre,
No sólo darme licencia,
Sino decirme y hacerme
Discursos tales, que áun ellos
Me obligaran á que fuese,
Cuando yo no lo intentara?
Y ¿qué será, finalmente,
Decirme Don Juan de Silva
Que ni me vaya ni ausente?
¿En más razon no estuviera