En mi opinion y en mi fama,

Y en la voz tan solamente

De una criada, una esclava,

No tuviera, ¡vive Dios!

Vida que no le quitara,

Sangre que no le vertiera,

Almas que no le sacara;

Y éstas rompiera despues,

A ser visibles las almas.

Venid, iréos alumbrando