¿Tan pública es ya mi afrenta,
Que ha llegado á los oidos
Del Rey? ¿Qué mucho, si es fuerza
Ser los postreros los mios?
¿Hay hombre más infelice?
¿No fuera mejor castigo
¡Cielos! desatar un rayo,
Que con mortal precipicio
Me abrasara, viendo ántes
El incendio que el aviso,