Pues tal mi venganza sea,

Obrando discreto y sabio,

Que apénas el sol la vea,

Porque el que creyó mi agravio,

Me bastará que la crea.

Y hasta que pueda logralla

Con más secreta ocasion,

Ofendido corazon,

Sufre, disimula y calla.—

¡Barquero!