El cielo mis esperanzas,
Y vivo esteis, no hay quien culpe
A la fortuna, aunque usase
De su trágica costumbre.
D. Lope.
Hablé al Rey, busquéos á vos.
Y como hallaros no pude,
Fleté un barco. Estando ya
Para hacer que el agua sulque,
A mí un galan caballero,