A cuyo golpe no pude
Resistir, aunque tomé
Los remos. Al fin no tuve
Fuerza, y los dos en el barco
Entrando por las azules
Ondas del mar, padecimos
Mil saladas inquietudes.
Ya de los montes de agua
Ocupé las altas cumbres,
Ya en bóveda de zafir
A cuyo golpe no pude
Resistir, aunque tomé
Los remos. Al fin no tuve
Fuerza, y los dos en el barco
Entrando por las azules
Ondas del mar, padecimos
Mil saladas inquietudes.
Ya de los montes de agua
Ocupé las altas cumbres,
Ya en bóveda de zafir