Al mar, donde le sepulte

Su olvido.

D.ª Leon.

¡Ay de mí! (Cae desmayada.)

D. Lope.

¡Leonor,

Mi bien, mi esposa, no turbes

Tu hermosura! ¡Ay cielo mio!

Un hielo manso discurre

Por el cristal de sus manos.