Reboll.

Pues ¿por qué á él no subes?

Capitan.

No quisiera

Sin que alguna color para esto hubiera,

Por disculparlo más; y así, fingiendo

Que yo riño contigo, has de irte huyendo

Por ahí arriba. Entónces yo enojado,

La espada sacaré: tú, muy turbado,

Has de entrarte hasta donde