D. Lope.

Sentáos.

Crespo.

Pues me dais licencia,

Digo, señor, que obedezco.

Aunque excusarlo pudierais. (Siéntase.)

D. Lope.

¿No sabeis qué he reparado?

Que ayer la cólera vuestra

Os debió de enajenar