Aunque vuestra salud fuera,

Señor, la que yo os deseo,

Me dejara sin sospecha.

Agravio haceis á mi amor;

Que nada deso me inquieta:

Pues decirla que no entrara

Aquí, fué con advertencia

De que no estuviese á oir

Ociosas impertinencias;

Que si todos los soldados