Áspid de celos á mi primavera!

Luego el deseo sucedió á los ojos,

El amor al deseo, y de manera

Mi calle festejó, que en ella via

Morir la noche y espirar el dia.

¿Con qué razones, gran señor, herida

La voz, diré que á tanto amor postrada,

Aunque el desden me publicó ofendida

La voluntad me confesó obligada?

De obligada pasé á agradecida,