El mozo del ciego fuera!
Vióte, Inés ¡ay Dios! y al verte,
Fué precisa consecuencia
Quererte; no tanto, Inés,
Por tu infinita belleza,
Como por su amor finito,
Que eres en fin cara nueva.
Conmigo á decir te envía...
—Aquí se turba mi lengua.—
Dice que si vas, Inés,