Traeis! sino una mujer
Que habla siempre algarabía,
Y sin calepino no
Puede un hombre entrar á oirla.
Y así, mirad si teneis
Algun disgusto en que os sirva;
Que, vive Dios, que primero
Con diez hombres legos riña,
Que con una mujer culta;
Que ha de ser la dama mia,