(Desembózase.)

Pues ahora, á esos piés puesto,

Me dad, Don Pedro, los brazos.

D. Ped.

¡Don Juan, amigo! ¿Qué es esto?

¿Cómo os atreveis á entrar

Así en Madrid, sin que el riesgo

De vuestra vida mireis?

D. Juan.

Como la muerte no temo: