¡Ay Dios, que es mi marido! Y pues me ha dado
Vuestra piedad licencia,
Aquí he de retirarme. Con prudencia
Haced que una criada le despida,
Porque me va la fama, honor y vida.
D.ª Ana.
Pues decid...
D.ª Clar.
Nada espero.
(Éntranse Doña Clara é Inés, dejando aquella su sombrero á Doña Ana.)