La dama que siguió; que áun para eso
Sirvió el sombrero y el estar con manto,
Y el ser los trajes parecidos tanto;
Que, como en los conceptos repetidos,
Se encuentran tambien dos en los vestidos.
ESCENA XV.
PERNÍA. — Dichas.
Pernía.
Ya está el coche esperándote, señora.
D.ª Ana.