De un corchete de diamantes
Sobre un penacho, que hizo
Lisonja al aire, diciendo
A sus halagos rendido:
«Pues inclinada la frente,
Sí á cuanto me dicen digo,
Mejor que mi dueño, yo
Sé obligarme de suspiros.»
El talle era bien sacado,
Y de buen gusto el vestido