Que si has de olvidar á un hombre

Porque á una hable y á otra vea,

No hay que querer á ninguno;

Que maldito de Dios sea,

Señora, el que hay que no diga

Lo mismo á cuantas encuentra.

D.ª Clar.

Con todo eso, ya llegué

(Confieso que anduve necia)

A darme por entendida