Pues á tal desengaño, cosa es clara
Que esperara hasta verle cara á cara:
Necedad en el mundo introducida,
Solicitar lo que quitó la vida.
D. Ped.
Esa ahora es mi duda;
Yo no sé como á tanto empeño acuda.
Don Hipólito (¡ay cielos!) este dia
De mí su gusto y vuestra pena fía.
Mi obligacion en vuestras manos dejo.