No fué mi ruego constante

A que corriese la fe

(Que adora lo que no ve)

Ese velo de delante.

Viendo, pues, que siempre es nuevo

El riesgo, y el favor no,

Quiero á mí deberme yo

Lo que á vuestra luz no debo;

Y así á seguiros me atrevo,

Que hoy he de veros ó ver