Te ha obligado á extremos tales,

De mis joyas y vestidos

Francas te daré las llaves:

Ceba tu hidrópica sed

En sus telas y diamantes.

Pero si, más codicioso

De honor que de hacienda, haces

Estos extremos, te ruego

(Estoy muerta) que no trates

Con tal desprecio (¡ay de mí!)