No enternecen un diamante,
Rompiéndome el pecho yo,
Le sabré labrar con sangre.
Arceo.
No labraréis, si yo puedo;
Que fuera mucho desaire
Ser pelícana una dama,
Y ser labradora un ángel.
Grandes casos de fortuna
A vuestra casa me traen.
No enternecen un diamante,
Rompiéndome el pecho yo,
Le sabré labrar con sangre.
Arceo.
No labraréis, si yo puedo;
Que fuera mucho desaire
Ser pelícana una dama,
Y ser labradora un ángel.
Grandes casos de fortuna
A vuestra casa me traen.