Pues no andemos más, detente.
(Quédanse paradas Doña Clara é Inés; Don Hipólito, engañado por el traje, cree que son Doña Ana y Lucía, que esperan á que las siga, y se acerca y las habla.)
D. Hipól.
Ya os sigo. Guiad, señora
Doña Ana, donde quisiereis;
Que yendo con vos, hermosa
Deidad de estos campos verdes,
Cualquiera sitio será
La Florida; que le deben
A vuestros ojos de fuego