La esfera, de matices guarnecida,

Celoso he discurrido,

Y hallar en ella ¡ay cielos! no he podido,

Mis celos. ¿Cuándo ¡cielos!

Se hicieron de rogar tanto los celos,

Que se esconden buscados?

Mas huyen porque están ya declarados.

¿No es aquella Doña Ana?

Vano es mi enojo, y mi venganza vana,

Pues sola la he encontrado.