D.ª Ana.

Mucho me alegro, Don Juan,

De que hayais llegado á tiempo

Que os desengañen y engañen

A vos vuestros ojos mesmos;

Porque si vos padeceis

A un mismo instante esos yerros,

Ya es fuerza que lo creais,

Como quien pasa por ellos;

Pues pensar que lo que vos