De la justicia huyendo.

Y en efecto, enternecido

A mi llanto ó á su esfuerzo,

Se fué. Y si le vieras tú

Salir de mi casa, es cierto

Que pagara yo la pena

De la culpa que no tengo.

D. Juan.

No hiciera, cuando aquel hombre

Fuera un hombre como Arceo,