¿Al amanecer venís

Con el pesar que decís?

D. Félix.

Sí, que un mal á otro mal llama.

¡Ay Lisardo! bien dijisteis,

Cuando hablasteis de los celos,

Que sus mortales desvelos,

Y que sus efectos tristes,

Eran tan otros tenidos

Que dados, cuanto se ofrece