D. Félix.
¡Por Dios...!
Calab.
Ya basta.
Lisardo.
Dejadle; no alboroteis,
Porque está cerca la casa
Que buscamos.
D. Félix.
¿Hácia aquí
D. Félix.
¡Por Dios...!
Calab.
Ya basta.
Lisardo.
Dejadle; no alboroteis,
Porque está cerca la casa
Que buscamos.
D. Félix.
¿Hácia aquí