Cuánto habemos sisado en el camino;
Que, como en las posadas
No se hilan las cuentas tan delgadas
Como en casa, que vive en sus porfías
La cuenta y la razon por lacerías,
Hay mayor aparejo de provecho,
Para meter la mano, no en mi pecho,
Sino en la bolsa ajena.
(Abre la maleta, y saca una bolsa.)
Hallé la propia; buena está y rebuena,