Una y cuatrocientas veces.

Mas ¿qué veo? ¡Vive Dios,

(Registra la bolsa.)

Que en carbones lo convierten!

Duendecillo, duendecillo,

Quienquiera que seas ó fueres,

El dinero que tú das

En lo que mandares vuelve,

¿Mas lo que yo hurto, por qué?

ESCENA XV.