Señor, en tu casa un duende,
¿Para qué nos recebiste
En ella? Un instante breve
Que falté de aquí, la ropa
De tal modo y de tal suerte
Hallé, que, toda esparcida,
Una almoneda parece.
D. Juan.
¿Falta algo?
Cosme.
Señor, en tu casa un duende,
¿Para qué nos recebiste
En ella? Un instante breve
Que falté de aquí, la ropa
De tal modo y de tal suerte
Hallé, que, toda esparcida,
Una almoneda parece.
D. Juan.
¿Falta algo?
Cosme.