Y á mis afectos leales,
Merecí que alguna noche
Por una reja me hablase
De un jardin, donde testigos
Fueron de venturas tales
La noche y jardin; que sólo
A los dos quise fiarme:
Porque al jardin y á la noche,
Que son el vistoso alarde,
Ya de flores, ya de estrellas,