Bellos rayos, que una flor

Se marchita y otra nace.

Hiere el amor en mi pecho,

Y es sólo un rayo bastante

A que se muera el pesar,

Y nazca el gusto de hallarme

En vuestra casa, que ha sido

Una esfera de diamante,

Hermosa envidia de un sol,

Y capaz dosel de un ángel.