Dados ni tenidos nacen?

Hay una dama en Ocaña,

A quien yo rendido amante

Festejé un tiempo; ésta, pues,

Por darme muerte y vengarse,

Se ha declarado con ella,

Fingiendo finezas grandes

Que á mi amor debe. ¡Ay Lisardo,

Qué prontamente, qué fácil

En los celos las mentiras