Señalado.—¡Ay de mí triste!

Que como es de noche, tengo,

Con la grande oscuridad,

De mí misma, asombro y miedo.

¡Válgame Dios, que temblando

Estoy! El duende primero

Soy que se encomienda á Dios.

No hallo el bufete. ¿Qué es esto?

Con la turbacion y espanto

Perdí de la sala el tiento.