Tengo el cabello erizado,
Y cada suspiro es,
Para mi pecho un puñal,
Para mi cuello un cordel.
Mas ¿yo he de tener temor?
¡Vive el cielo que he de ver
Si sé vencer un encanto!
(Llega, y cógela de un brazo.)
Ángel, demonio, ó mujer,
A fe que no has de librarte