Llegué en efecto á Aranjuez,

Donde vos me visitasteis

En una posada, y viendo

Tan incómodo hospedaje,

Como tienen en los bosques

Escuderos y pleiteantes,

Que me viniese con vos

A Ocaña me aconsejasteis;

Pues los dias de la audiencia,

Dos leguas era tan fácil