Vos, soberano arrebol,

La sombra ni el tornasol

De la noche no os habia

De estorbar; que sois el dia

Que amanece sin el sol.

Huye la noche, señora,

Y pasa á la dulce salva

La risa bella del alba,

Que ilumina, mas no dora;

Despues del alba la aurora,