No hay que temer; nada esperes.
Cosme.
¡Señor, que el duende me lleva!
(Toma Isabel á Cosme de la mano, y llévale por la alacena.)
ESCENA VII.
DON MANUEL.
¿No sabremos finalmente
De dónde nace este engaño?
¿No respondes? ¡Qué necio eres!
¡Cosme, Cosme!—¡Vive el cielo,