Ella, en efecto,

Siempre embozado el semblante,

Me despidió con decirme

Que como no examinase

Quién era, ni la siguiese,

Otro dia estaria á hablarme.

Seis veces, pues, corrió al sol

Las cortinas orientales

Sumiller el alba, y seis

Tapada hallé entre unos sauces