Primero soy yo. Perdonen
De amistad honrosas leyes.
Y pues ya es fuerza reñir,
Riñamos como se debe:
Parte entre los dos la luz,
Que nos alumbre igualmente;
Cierra despues esa puerta,
Por donde entraste imprudente,
Miéntras que yo cierro estotra;
Y agora en el suelo se eche