Es la dicha que conquisto,
Es la gloria que deseo.
No os digo que venturoso
Amante (¡ay de mí!) merezco
Favores suyos; que fuera
Descortés atrevimiento
Que los merezco decir:
Que aunque es verdad que los tengo,
Tenerlos es una cosa,
Y otra cosa merecerlos: