Armados contra mí vienen!

Que al averiguar (¡ay triste!)

Cúya es la culpa evidente,

No es excusarme la pena;

Pues cuando á saberla llegue,

Tan sitiado mi dolor,

Tan acosado mi suerte,

Tan cercado mi desdicha

En este lance me tienen,

Que habiendo (¡ay de mí!), que habiendo