Desprecio la pretension.

Que ya, sin que sienta cuerdo

El mirarme aborrecido,

Solo me acuerdo en mi olvido,

Que de que olvido me acuerdo.

Nada ya en perderte pierdo,

Y así, no temas, oh bella

Dafne, que hable en mi querella.

Dafne.

¿Qué más, para mi pesar,