Con cuyo acertado impulso
El bandido bruto atroz
Dejó de seguirte, á tiempo
Que de tu fuga el pavor
Tropezó en tu ligereza,
Para que llegando yo,
Te recibiese en mis brazos:
Con que no queda deudor
Tu riesgo á mi beneficio,
Pues tan presto le pagó,
Con cuyo acertado impulso
El bandido bruto atroz
Dejó de seguirte, á tiempo
Que de tu fuga el pavor
Tropezó en tu ligereza,
Para que llegando yo,
Te recibiese en mis brazos:
Con que no queda deudor
Tu riesgo á mi beneficio,
Pues tan presto le pagó,