Cuya mísera afliccion
En sus últimos alientos
Los dioses compadeció,
Convirtiéndola en un árbol,
De cuyo llorado humor,
Guardando el nombre de mirra
Nací bastardo embrion,
Maldecido de mis padres,
Y con tan gran maldicion,
Como que de un amor muera.
Cuya mísera afliccion
En sus últimos alientos
Los dioses compadeció,
Convirtiéndola en un árbol,
De cuyo llorado humor,
Guardando el nombre de mirra
Nací bastardo embrion,
Maldecido de mis padres,
Y con tan gran maldicion,
Como que de un amor muera.