Vivo una y otra mansion,
Tan huésped de las montañas,
Que muchas veces dudó
Su mismo vulgo, si era
La caza ó el cazador.
Y así, á mis hados, no á mí,
Culpa, cuando ves que voy
Huyendo de tí, en alcance
Del bruto que de mí huyó;
Que he de rematarle, ya