Con que á la Envidia siguiendo la Ira,

Los áspides que ella enlaza y anuda,

En víboras yo convierto de acero,

Que para venganzas afilen sus puntas.

Las cuat.

Y las cuatro, que somos las guardas

Del preso que yace en prision tan oscura,

Al peregrino el riesgo avisamos;

Mas todos le oyen y nadie le escucha.

Marte.